Aumento del puntaje promedio de 19.1 a 22.1
en el indicador de habilidades de prevención dentro del grupo experimental.
Este programa mejoró los conocimientos y habilidades para prevenir la violencia sexual entre los estudiantes de quinto grado, padres, madres y cuidadores, y fortaleció la expresión emocional, la conciencia corporal y la autoestima en los niños y niñas.
Integrar los módulos guiados acerca de prevención de la violencia sexual contra los niños y las niñas al plan de estudios escolar ha tenido resultados beneficiosos en muchos países y en todos los niveles escolares desde preescolar hasta secundaria. Por lo general, las sesiones implican aprendizaje entre pares, juego de roles y reflexión crítica, entre otras estrategias interactivas. El contenido acerca de la prevención de la violencia sexual contra los niños y las niñas puede integrarse en diferentes tipos de programas o enfoques en escuelas.
Efectividad de este tipo de intervención |
Eficaz |
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Pilar INSPIRE |
Educación y aptitudes para la vida |
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Tipo de evidencia |
Estudio cuasi-experimental |
Photo credit: Ministerio de Educación de Chile & UNICEF (2012).
Según la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales del Perú (ENARES) 2024, el 2.4% de las mujeres de 18 años o más fueron víctimas de violencia sexual por parte de una pareja o expareja, mientras que entre las adolescentes (12–17 años), la prevalencia de violencia sexual alcanzó el 22.4%. Los resultados indican que el 15.2% de las adolescentes víctimas de violencia sexual fueron agredidas cuando tenían menos de 12 años. Los actos más comunes fueron comentarios, bromas o mensajes privados de contenido sexual, miradas a partes íntimas y tocamientos no deseados.
Los datos también muestran que la violencia es frecuente en entornos escolares y afecta de manera desproporcionada a las niñas: el 48.9% de las adolescentes (12–17 años) experimentó violencia psicológica, física o sexual por parte de un par o estudiante de otra escuela, en comparación con el 42.8% de los varones del mismo grupo de edad.
Los hallazgos también revelan niveles alarmantes de normalización de la violencia sexual, con un alto porcentaje de aprobación de actitudes sexistas (71.3%) y creencias sexistas (87.4%). Además, el 56.5% de los hombres de 18 años o más justifica la agresión sexual contra las mujeres [1].
Asimismo, un estudio del Ministerio Público del Perú señala que el 37.7% de las personas que experimentaron sexo forzado antes de los 14 años reportó daño emocional, el 8% sufrió lesiones físicas, el 1.4% contrajo una infección de transmisión sexual y el 12% experimentó embarazos [2].
Qué es y cómo funciona
Mi Sol es un programa educativo creado por el Ministerio de Educación de Chile y UNICEF con el objetivo de prevenir la violencia sexual contra las infancias en entornos escolares [6]. El programa también fue adaptado e implementado en las ciudades de Juliaca y Puno en Perú. Consistió en seis a diez sesiones para niños de 10 a 11 años y dos a tres sesiones para padres. Cada sesión duró entre 45 y 90 minutos, utilizando una metodología participativa y talleres prácticos [3, 4].
El programa consiste en dos componentes [3,6]:
Los implementadores del proyecto, Oscar, Rosmery y Ada, aparecen en la imagen. Crédito de la foto: Oscar Mamani-Benito.
Los investigadores evaluaron Mi Sol mediante un estudio cuasi-experimental que involucró a 49 estudiantes de primaria en Puno (septiembre a diciembre de 2018) y 48 estudiantes de primaria en Juliaca (mayo-junio de 2019).
Las evaluaciones incluyeron un pretest, la intervención y un postest. Para medir los conocimientos y habilidades de los/as estudiantes en la prevención de la violencia sexual, los investigadores utilizaron un cuestionario desarrollado en un estudio similar [5]. El conocimiento en prevención se evaluó mediante preguntas relacionadas con la conciencia sobre el problema, la comprensión y el reconocimiento de la violencia sexual, así como con los derechos de las infancias y sus límites. Los ítems de habilidades se centraron en la acción, la toma de decisiones y las respuestas prácticas ante la violencia o la coerción [5].
Para poder realizar la evaluación, los investigadores obtuvieron la autorización de la escuela, el consentimiento informado de los padres o tutores y el asentimiento de los niños.
Las evaluaciones de Mi Sol incluyeron una prueba previa, la intervención y una prueba posterior. Crédito de la foto: Oscar Mamani-Benito.
Los resultados indican que la participación en el programa generó una mejora significativa en los conocimientos y habilidades de los niños/as para prevenir la violencia sexual en el grupo experimental, mientras que no hubo cambios significativos en el grupo control.
Entre los niños que participaron en el programa, el conocimiento sobre violencia sexual contra la niñez mejoró significativamente: el puntaje promedio aumentó de 22.9 antes del programa a 28.3 después. Los puntajes del grupo control se mantuvieron casi iguales.
Se observaron patrones similares en el indicador de habilidades de prevención dentro del grupo experimental, cuyos puntajes promedio aumentaron de 19.1 a 22.1.
en el indicador de habilidades de prevención dentro del grupo experimental.
mostraba un alto nivel de habilidades de prevención después de la intervención. Antes de la implementación, esta cifra era del 71.4%.
*[3]alcanzó un nivel alto de conocimiento para prevenir la violencia sexual contra la niñez.
del conocimiento sobre violencia sexual contra la niñez de los niños y niñas después del programa.
Los resultados demostraron que el programa mejoró significativamente los conocimientos y habilidades de los/as estudiantes relacionados con la prevención de la violencia sexual, ayudándolos a protegerse y a detectar futuros peligros. Además, el programa Mi Sol en Perú muestra que un programa de educación sobre violencia sexual desarrollado en un país puede implementarse con éxito en otro con un contexto similar. Este es un ejemplo valioso y práctico de cómo aprovechar la experiencia existente para ampliar la generación de programas basada en evidencia en una región.
Los hallazgos de este estudio también alientan a la comunidad científica a promover el desarrollo de políticas educativas que empoderen a las infancias en situaciones de vulnerabilidad
[1] Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Informe de los principales resultados de la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales 2024 (ENARES).
[2] Ministerio Público – Fiscalía de la Nación. (2024). Caracterización de la violación sexual de niñas, niños y adolescentes menores de 14 años: Enero–Junio 2023. https://core.ac.uk/reader/327998670
[3] Mamani-Benito, O., Pinto-Cahuapaza, J., Núñez-Vargas, J., Quispe Chañi, F., Mamani Ordoño, S., & Vargas Huamantuco, R. (2020). Eficacia del programa educativo “Mi sol” para la prevención del abuso sexual infantil en menores de edad de la ciudad de Juliaca, Perú. Apuntes Universitarios, 10(2), Abril–Junio. https://doi.org/10.17162/au.v10i2.452
[4] Álvarez‑Apaza, R. A., Machaca‑Mamani, A. J., & Mamani‑Benito, O. J. (2019). Eficacia de un programa psicoeducativo para prevenir el abuso sexual en menores de educación primaria. CASUS, 4(2), 54–61. https://doi.org/10.35626/casus.2.2019.162
[5] Del Campo Sánchez, A., & López Sánchez, F. (2006). Evaluación de un programa de prevención de abusos sexuales a menores en Educación Primaria. Psicothema, 18(1), 1–8.
[6] Ministerio de Educación de Chile & UNICEF. (2012). Orientaciones para la prevención del abuso sexual infantil desde la comunidad educativa. Ministerio de Educación; UNICEF.
Agradecimiento especial a Oscar J. Mamani-Benito, Docente investigador en Universidad Señor de Sipán, por codiseñar este estudio de caso. Para más información sobre este estudio de caso, puede comunicarse a través de este correo electrónico: [email protected].