Soluciones

Creating Opportunities through Mentorship, Parental Involvement, and Safe Spaces (Mentoría, participación parental y espacios seguros para crear oportunidades, COMPASS)

El programa COMPASS se implementó en la zona afectada por conflictos del este de la República Democrática del Congo, los campos de refugiados en la frontera entre Sudán y Etiopía, y las poblaciones desplazadas del noroeste de Pakistán para abordar la violencia contra las niñas adolescentes en contextos humanitarios. 

Este programa es implementado por International Rescue Committee
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Mentoras refugiadas. Crédito: Lindsay Stark

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Datos clave

Si bien los espacios seguros y apropiados para niños y niñas no constituyen intervenciones, generan oportunidades para una protección infantil empoderadora, interconectada y centrada en la niñez, que facilitan la prevención y la respuesta frente a la violencia sexual contra la infancia.

Efectividad de este tipo de intervención

Conflictiva

Pilar INSPIRE

Seguridad en el entorno

Tipo de evidencia

Ensayo controlado aleatorizado

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Contexto

Las niñas adolescentes en contextos humanitarios enfrentan mayores riesgos de sufrir violencia de género (GBV, por sus siglas en inglés), entre lo que se incluye la violencia sexual y la explotación, la violencia de pareja, y el matrimonio precoz y forzado. Dichas violaciones de los derechos humanos se ven acentuadas por la inestabilidad, el desplazamiento y el desmoronamiento de los sistemas de apoyo social. Pese a reconocerse estos desafíos, no hay evidencia suficiente de estrategias eficaces para proteger a las niñas adolescentes en estos contextos. 

La Encuesta humanitaria sobre violencia contra niños, niñas y jóvenes (HVACS, por sus siglas en inglés) de Etiopía de 2024 indicó que el 13,9 % de las mujeres jóvenes y el 2,2 % de los hombres jóvenes en los campos de refugiados de Etiopía sufrieron violencia sexual en la niñez [1]. En los campos de refugiados de Benishangul-Gumuz, en Etiopía, y las áreas afectadas por conflictos de Kivu del Sur, en la República Democrática del Congo, la encuesta preliminar del programa COMPASS reveló que más de una de cada cuatro niñas sufrió violencia sexual en los últimos 12 meses (el 24,5 % en la República Democrática del Congo entre niñas de 13 y 14 años, y el 27,2 % en Etiopía entre niñas de 13 a 19 años) [2]. En Pakistán, una evaluación preliminar del programa COMPASS mostró que el 22 % de las niñas adolescentes sentía que sus familiares dirían que ellas eran las culpables si sufrían violencia o acoso, en tanto que el 15 % indicó que no había abandonado el hogar debido a cuestiones de seguridad y normas sociales que limitan la movilidad de las niñas.

Para abordar esta brecha crítica, el International Rescue Committee (IRC), en asociación con la Universidad de Columbia, desarrolló el programa COMPASS, que se implementó durante tres años (de 2014 a 2017) en las comunidades afectadas por conflictos del este de la República Democrática del Congo, los campos de refugiados en la frontera entre Sudán y Etiopía, y las poblaciones desplazadas del noroeste de Pakistán. 

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Acerca del programa

COMPASS participants Ethiopia

Participante del programa COMPASS en Etiopía. Crédito: Lindsay Stark

Qué es y cómo funciona

El IRC desarrolló originalmente el programa COMPASS para abordar los ejes impulsores tanto individuales como estructurales de la violencia contra las niñas adolescentes. Más de 1938 niñas y 1875 cuidadores participaron en el programa COMPASS en Etiopía, la República Democrática del Congo y Pakistán entre 2014 y 2017. 

El objetivo del programa consistía en mejorar los factores de protección y reducir las vulnerabilidades mediante un modelo integrado con tres enfoques:

  • Programa escolar de habilidades para la vida destinado a niñas (de 10 a 19 años). La sesiones semanales dirigidas por pares mentoras (de 18 a 30 años) e impartidas en espacios seguros durante 10 a 12 meses incluyeron salud (p. ej., pubertad, salud sexual y reproductiva), habilidades para la vida (p. ej., vínculos saludables, habilidades de comunicación, toma de decisiones, derechos y consentimiento, y estrategias para manejar situaciones poco seguras) y conocimientos básicos sobre finanzas (p. ej., administración del dinero y planificación de ahorros, conocimientos sobre violencia sexual y de pareja, y planificación para la seguridad).
  • Grupos de participación para cuidadores. Los grupos mensuales de debate para padres, madres y tutores, especialmente padres, promovieron el bienestar y la seguridad de sus hijas mediante el uso de herramientas participativas y ejercicios de reflexión para fomentar el cambio de comportamiento. Algunos de los temas que se abordaron fueron las habilidades de crianza, la disciplina positiva, las actitudes en torno a cuestiones de género, y la importancia de escuchar y proteger a las niñas.
  • Capacitación y coordinación para proveedores de servicios. Profesionales de la salud y la protección recibieron capacitación para mejorar los mecanismos de coordinación y servicios adecuados para adolescentes. Se alentó a los proveedores a ofrecer apoyo incondicional y confidencial adaptado a las necesidades de las sobrevivientes más jóvenes.
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En uno de los estudios de la evaluación, se usa la tecnología ACASI, mediante la cual las niñas adolescentes escuchan las preguntas de la encuesta en auriculares y luego indican su respuesta en una pantalla táctil. Estas son entrevistadoras practicando con la tecnología. Crédito: Lindsay Stark

En Etiopía, el IRC asignó a las participantes a grupos del programa según su idioma, ubicación y edad (es decir, de 13 y 14 años o de 15 a 19 años). Los grupos participaron en 30 sesiones semanales organizadas por mentoras, que consistieron en 45 a 60 minutos de contenido y 30 minutos de tiempo libre. Las niñas analizaron contenido sobre habilidades para la vida, desde salud reproductiva y normas de género hasta administración del dinero, planes de ahorro y toma de decisiones. 

El IRC también organizó ocho grupos de debate mensuales para ayudar a los padres, las madres y los cuidadores a comprender los riesgos existentes para las niñas y explorar las formas en que podrían protegerlas en su entorno. Los debates se centraron en el desarrollo de vínculos positivos, la comunicación empática, los métodos de disciplina sin violencia, y los problemas culturales y del desarrollo específicos que sufren las niñas adolescentes [3, 4].

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Evaluación y resultados del programa

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En uno de los estudios de la evaluación, se usa la tecnología ACASI, mediante la cual las niñas adolescentes escuchan las preguntas de la encuesta en auriculares y luego indican su respuesta en una pantalla táctil. Estas son entrevistadoras practicando con la tecnología. Crédito: Lindsay Stark

La Universidad de Columbia llevó a cabo un ensayo controlado aleatorizado para evaluar el impacto del programa COMPASS en la violencia y los resultados sociales, incluidas las actitudes hacia la violencia [3]. En el estudio, se inscribieron 919 niñas sursudanesas de entre 13 y 19 años en tres campos de refugiados del estado regional de Enishangul-Gumuz en Etiopía, que se asignaron a un grupo de intervención inmediata o a un grupo de intervención de control en lista de espera.

El resultado de interés principal fue la violencia sexual en los últimos 12 meses. Los resultados secundarios fueron la violencia física y emocional, el sexo transaccional, el matrimonio infantil, las actitudes hacia los ritos de iniciación, los sentimientos de apoyo social y el sentido de seguridad.

Los hallazgos revelaron lo siguiente:

  • No se redujo la exposición a la violencia sexual, el sexo transaccional ni los sentimientos con respecto a la seguridad. No hubo disminuciones significativas en los resultados principales relacionados con la violencia [3]. Y

Mejores actitudes en torno a las cuestiones de género y creencias en relación con los ritos de iniciación nocivos

Las niñas que participaron tenían casi el doble de probabilidades de creer que las niñas debían esperar hasta los 18 años para casarse y tener hijos. Las participantes creían que las niñas debían tener un año más de educación, en comparación con las niñas que no participaron.

Mejor identificación de los sistemas de apoyo social

Las niñas participantes tenían por encima de una vez y media más de probabilidades de informar que tienen amigos de su edad y el doble de probabilidades de tener una mujer adulta de confianza, fuera de su familia, con quien puedan hablar.

Disminución del matrimonio infantil

entre las niñas casadas en el inicio. Entre las niñas que estaban casadas en el inicio, aquellas que participaron en el programa tenían la mitad de probabilidades de estar casadas o conviviendo en el momento de la evaluación, en comparación con las niñas que no participaron. De manera anecdótica, el personal del programa confirmó que algunas participantes habían dado por finalizadas sus relaciones de convivencia posiblemente debido a una mayor conciencia de los daños relacionados con el matrimonio infantil. Sin embargo, es posible que esta mayor conciencia también haya disminuido la predisposición a informar el matrimonio infantil.

En el pasado, antes de que empezáramos a participar en el programa, no teníamos una buena relación, no teníamos la cultura de visitarnos mutuamente; pero ahora, después de recibir una lección sobre la importancia de los vínculos, nos dimos cuenta de que debemos apoyarnos entre sí como familiares. ”

Niña adolescente, 13 años, entrevista de la evaluación, Etiopía [5]

Antes nuestros padres solían discutir con nosotras porque nos pasábamos el día sin hacer nada. Pero ahora, después de comenzar a participar en el programa, nadie nos regaña. Antes no asistíamos a ningún programa. ”

Niña adolescente del grupo étnico funj, 15 años, campo de refugiados de Bambasi

Pakistán

El programa COMPASS se adaptó a fin de abordar las necesidades exclusivas de las niñas adolescentes desplazadas que viven en campos o comunidades receptoras del noroeste de Pakistán, incluidas las normas sociales que restringían su movilidad. A pesar de la resistencia comunitaria inicial, las actividades de comunicación y el transporte hacia y desde los espacios seguros facilitaron la inscripción. 

Las niñas adquirieron habilidades y conocimientos relacionados con la seguridad y la toma de decisiones, y recibieron un mayor apoyo social. Antes de participar, las niñas tenían, en promedio, un lugar lejos del hogar que sentían que podían visitar todos los meses. Esta cantidad aumentó a dos lugares después de su participación, lo que indicó una mayor movilidad de las niñas. Después de participar, las niñas también presentaron más probabilidades de informar el hecho de tener más amigos, relaciones de amistad de mejor calidad y una mujer adulta de confianza con quien hablar fuera de su núcleo familiar. Las participantes también mostraron conocer mejor los servicios disponibles para experiencias de violencia y tener buena disposición al apoyo. Además, la autoestima de las niñas mejoró, y sus aspiraciones cambiaron; antes del programa, el 58 % sentía que las niñas debían recibir las mismas oportunidades que los niños, mientras que el 82 % estuvo de acuerdo luego de participar. Sin embargo, el programa no condujo a cambios en las creencias nocivas relacionadas con la violencia, la seguridad o la confianza a la hora de hablar sobre las habilidades para la vida [6, 7]. 

Al principio, le contaba muy pocas cosas [a mi amiga]. Después de participar en estas sesiones, aprendí a reconocer a los amigos de confianza, y nuestro vínculo mejoró porque sé que puedo confiar en ella. Ahora comparto más cosas con ella. ”

Niña adolescente, 19 años, entrevista de la evaluación, Pakistán

República Democrática del Congo

El programa COMPASS también se implementó en el este de la República Democrática del Congo entre las niñas de una región que ha sido víctima del conflicto armado durante más de dos décadas. Allí, mediante un ensayo controlado aleatorizado, se evaluó el beneficio agregado del componente del cuidador y se destacaron mejoras positivas en los vínculos entre los cuidadores y las niñas.

Sin embargo, no se observaron cambios significativos en los resultados de la violencia sexual medida que se atribuyen a la intervención de los cuidadores. La cantidad de niñas que indicaron que tenían cuatro amigos o más se duplicó después de la participación en el programa, cifra que aumentó del 54 % al 96 %. 

También presentaron más probabilidades de informar que tenían un adulto de confianza fuera de su núcleo familiar y de tener más esperanza en relación con su futuro que las niñas que no habían participado en el programa. Se observaron algunas disminuciones de las experiencias de violencia sexual, pero no quedó claro si estaban asociadas con la participación en el programa. 

No hubo impacto en las creencias nocivas en torno a las cuestiones de género, como el hecho de priorizar a los hombres como responsables de la toma de decisiones en el hogar, ni en los sentimientos de las niñas con respecto a la seguridad [8, 5].

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Impacto

COMPASS Ethiopia hero image

Mentoras refugiadas. Crédito: Lindsay Stark

COMPASS was one of the first programs to address adolescent girls’ risk of sexual violence in humanitarian settings, a context for which limited evidence is available. The program in Ethiopia demonstrated that well-designed and implemented programs can successfully improve adolescent girls’ well-being in challenging humanitarian settings. The program showed success in outcomes related to sexual violence, including attitudinal shifts and knowledge of sources of social support. However, there was no impact on any type of violence, including sexual violence, within the study timeframe. The findings have informed successful adaptations of programs that address violence and mental health in humanitarian settings, including Safe and Home and SSAGE, and additional research to develop effective violence prevention interventions for adolescent girls in humanitarian settings.

IRC has revised the COMPASS program based on key learnings from the project. The updated curriculum is now available for adaptation and implementation as ‘Girl Shine’, a program model and resource package with step-by-step implementation and training guidance to prevent violence against girls in humanitarian settings. 

La relación con mi familia ha cambiado mucho debido a mi participación en el programa. Antes, solía cometer errores y mi madre me golpeaba. Pero ahora, después de comenzar a participar en el programa, no cometo errores en casa y nadie me golpea. ”

Niña adolescente del grupo étnico funj, 14 años, campo de refugiados de Sherkole [4]
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Desafíos y lecciones aprendidas

COMPASS participants and mentors Ethiopia

Mentoras y niñas refugiadas en el espacio seguro del IRC en el campo de Sherkole, Etiopía. Crédito: Lindsay Stark

Desafíos:

  • Barreras culturales. Las pares mentoras de la misma comunidad pueden reforzar las normas sociales nocivas de manera inadvertida. Las mujeres jóvenes refugiadas de entre 18 y 30 años de la comunidad que hablaban el mismo idioma se reclutaron como mentoras para fomentar la confianza y la buena relación entre las participantes. Sin embargo, los hallazgos sugieren que reclutar mentoras fuera de la comunidad inmediata puede reducir el riesgo de fortalecer las normas existentes [9].
  • Plazo de seguimiento insuficiente. Doce meses puede ser muy poco tiempo para registrar reducciones en la violencia, especialmente en contextos humanitarios complejos. Si bien los investigadores esperaban hacer una tercera ronda de recopilación de datos, no había recursos disponibles.
  • Retención de mentoras voluntarias. Retener a las mentoras voluntarias es difícil y puede afectar negativamente la sostenibilidad de la intervención.
  • Inclusión de niños y hombres. La exclusión de familiares y miembros de la comunidad del sexo masculino puede haber obstaculizado la eficacia del programa en Etiopía. Dado que los hombres cometen la mayor parte de la violencia sexual contra las niñas adolescentes, es fundamental que se produzca un cambio en las normas sociales masculinas.
  • Cambio de comportamiento limitado. La intervención se centró mucho en los cambios actitudinales, lo que no se traduce sistemáticamente en modificación del comportamiento. 

 

Lecciones aprendidas:

  • Medidas inmediatas. A los 10 años, muchas niñas ya habían sufrido violencia, lo que sugiere que se requieren intervenciones a una temprana edad.
  • Un componente financiero o relacionado con los medios de subsistencia puede ser importante, lo que pone de manifiesto el potencial de las actividades generadoras de ingresos. Las actividades vocacionales fueron una atracción clave para la inscripción de las niñas en Pakistán y pueden ser útiles para atraer la atención de los cuidadores [5].
  • Los plazos y resultados deben adaptarse a las complejidades de los contextos humanitarios y satisfacer las necesidades de una población inestable y en evolución constante.
  • Medición del impacto en la violencia. Prolongar el período de seguimiento podría captar mejor los cambios de comportamiento que se producen con el transcurso del tiempo, en tanto que medir la frecuencia de las experiencias podría ayudar a evaluar mejor los posibles resultados relacionados con la violencia [9, 3].
  • Los espacios seguros son plataformas eficaces para generar confianza, divulgar información precisa, y ayudar a las niñas a desarrollar habilidades de protección y adquirir confianza si se integran con iniciativas económicas y educativas más amplias.
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Fuentes y contacto

[1] Wado, Y., Dessie, Y., Obare, F., Odwe, G., & Habteyesus, D. (2025). Ethiopia Humanitarian Violence Against Children and Youth Survey 2024. Population Council. 

[2] Stark, L., Asghar, K., Yu, G., Bora, C., Baysa, A. & Falb, K. (2017). Prevalence and associated risk factors of violence against conflict–affected female adolescents: a multi–country, cross–sectional studyJournal of Global Health, 7(1). doi: 10.7189/jogh.07.010416

[3] Stark, L., Asghar, K., Seff, I., Yu, G., Gessesse, T., et al. (2018). Preventing violence against refugee adolescent girls: findings from a cluster randomised controlled trial in EthiopiaBMJ Global Health, 3(5). https://doi.org/10.1136/bmjgh-2018-000825

[4] International Rescue Committee. (2017). A Safe Place to Shine: Learning from the COMPASS programme for Adolescent Girls in Refugee Camps in Ethiopia. 

[5] International Rescue Committee. (2017). A Safe Place to Shine: Creating opportunities and raising voices of adolescent girls in humanitarian settings (global report).

[6] Asghar, K., Mayevskaya, Y., Sommer, M., Razzaque, A., Laird, B., et al. (2018). Promoting Adolescent Girls' Well-Being in Pakistan: a Mixed-Methods Study of Change Over Time, Feasibility, and Acceptability, of the COMPASS ProgramPrevention Science, 19(8). DOI: 10.1007/s11121-018-0890-9

[7] International Rescue Committee. (2017). A Safe Place to Shine: Creating opportunities and raising voices of adolescent girls in humanitarian settings in Pakistan.

[8] Stark, L., Seff, I., Asghar, K., Roth, D., Bkamore, T., et al. (2018). Building caregivers' emotional, parental and social support skills to prevent violence against adolescent girls: findings from a cluster randomised controlled trial in Democratic Republic of CongoBMJ Global Health, 3(5). doi: 10.1136/bmjgh-2018-000824  

[9] Jennings, L., George, A., Jacobs, T., Blanchet, K., & Singh, N. (2019). A forgotten group during humanitarian crises: a systematic review of sexual and reproductive health interventions for young people including adolescents in humanitarian settingsConflict and Health, 13(57). https://doi.org/10.1186/s13031-019-0240-y 

Agradecemos especialmente a la Dra. Lindsay Stark, la Dra. Ilana Seff y la Dra. Kathryn Falb por elaborar este estudio de caso en colaboración y compartir los primeros resultados, desafíos y lecciones aprendidas en lo que respecta a la implementación.

Para obtener más información, envíe un correo electrónico a la Dra. Lindsay Stark a [email protected].

Última actualización: 09 de marzo de 2026