Soluciones

Proyecto Empowering Communities to Protect Children (Cómo empoderar a las comunidades para proteger a los niños y niñas)

El objetivo del proyecto Empowering Communities to Protect Children (Cómo empoderar a las comunidades para proteger a los niños y niñas) consistía en prevenir todas las formas de violencia contra infancias, incluida la violencia sexual, y reforzar los servicios de respuesta y apoyo para niños y niñas en dos subcondados del distrito de Kitgum, en Uganda.

Este programa es implementado por Childfund International|Africhild Centre
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Datos clave

Reforzar los servicios de respuesta y apoyo apropiados para niños, niñas y adolescentes resulta fundamental a fin de facilitar las denuncias y fomentar la sanación y la justicia. Esto puede incluir el establecimiento de políticas centradas en la niñez en el marco de los servicios de respuesta (como códigos y conductas, y la asignación de recursos) , la capacitación del personal y los directivos de los servicios de respuesta, la integración de los servicios de respuesta en espacios seguros y escuelas, y la movilización comunitaria de los mecanismos de protección infantil.

Efectividad de este tipo de intervención

Prometedora

Pilar INSPIRE

Respuesta de los servicios de atención y apoyo

Tipo de evidencia

Estudio cuasiexperimental 

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Contexto

Empowering communities case study police offier image

Un policía difunde la Ley de la Infancia modificada (2016) a los alumnos de la escuela primaria de Mulago en Obyen Central, Kitgum Matidi, en el norte de Uganda. Crédito: Africhild Centre

En Uganda, tanto las niñas como los niños sufren tasas excesivamente altas de violencia sexual. La encuesta sobre violencia contra niños, niñas y jóvenes de Uganda de 2015 (VACS) indica que el 35 % de las niñas y mujeres jóvenes, y el 17 % de los niños y hombres jóvenes de entre 18 y 24 años sufrieron violencia sexual antes de los 18 años. Entre los adolescentes de 13 a 17 años, una de cada cuatro niñas (el 25 %) y uno de cada 10 niños (el 11 %) denunciaron violencia sexual el último año. Los datos también muestran que la adopción de servicios después de sufrir violencia es baja. Si bien el 57 % de las niñas y el 41 % de los niños sabían dónde buscar ayuda, menos de una de cada 10 niñas (el 7,7 %) y menos de uno de cada 20 niños (el 4,6 %) que sufrieron violencia sexual recibieron servicios. Las niñas revelaron que, por lo general, no buscaron servicios porque no consideraban que la violencia fuera un problema, mientras que los niños, en su gran mayoría, afirmaron que no los necesitaban o no los querían [1]. 

El norte de Uganda continúa recuperándose de un conflicto armado de dos décadas que finalizó en 2006. Como consecuencia de la guerra, alrededor del 90 % de la población se desplazó internamente a campos de refugiados, lo que destruyó la cohesión social y las redes de seguridad tradicionales, y condujo a impactos negativos duraderos en el bienestar de los niños, las niñas y las comunidades [2].

 

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Acerca del programa

Qué es y cómo funciona

El objetivo del proyecto Empowering Communities to Protect Children (Cómo empoderar a las comunidades para proteger a los niños, ECPC), cuya implementación está a cargo de ChildFund International y AfriChild Centre, consistió en prevenir todas las formas de violencia contra niños y niñas , incluida la violencia sexual, y reforzar los servicios de respuesta y apoyo para niños y niñas en dos subcondados del distrito de Kitgum, en Uganda. El proyecto ECPC promovió comunidades sin violencia mediante:

  • Mecanismos básicos de protección infantil reforzados para ofrecer prevención y respuesta.
  • Acceso a mejores servicios de protección infantil.
  • Mejor vigilancia del cumplimiento del marco legal de protección infantil a nivel del distrito y de la comunidad.
  • Más información sobre la violencia y sus efectos nocivos entre niños, niñas, familias y comunidades.

Los componentes de la intervención incluyeron:

  • Capacitación de los actores de protección infantil locales en vías de derivación y gestión eficaz de casos. De estar disponibles, se incluyeron comités formales de protección infantil , funcionarios de desarrollo comunitario, líderes de aldeas y trabajadores parasociales de la comunidad, que sirven de vínculo entre las comunidades y los funcionarios de bienestar social más formales.  El proyecto contó con la participación de respetados líderes religiosos o de tribus culturales allí donde no había estructuras formales
  • Sensibilización para padres, madres y cuidadores, así como para miembros de la comunidad, sobre la identificación de la violencia contra las infancias, la importancia de denunciar y las vías de derivación mediante diálogos comunitarios y campañas en la radio.
  • Participación de niños y niñas que asistían a clubes de protección escolares a fin de que adquirieran habilidades para la vida, incluida información sobre la violencia y los mecanismos de denuncia.
  • Entrega de recursos económicos a los actores del sistema de protección para que respondieran.
  • Divulgación de versiones simplificadas y accesibles de leyes de protección infantil para sensibilizar a niños, niñas, comunidades y gobierno local, así como a los líderes tradicionales, religiosos y de la juventud, sobre las leyes y políticas vigentes.
  • Acceso a consultorios jurídicos y participación comunitaria para apoyar a víctimas y sobrevivientes de violencia, y generar confianza en el sistema judicial.
  • Capacitación de la sociedad civil, la policía, abogados, funcionarios legales y personal penitenciario sobre sus funciones y responsabilidades a la hora de implementar el marco legal de protección infantil [2]. 

El objetivo del proyecto ECPC fue crear entornos familiares y comunitarios más seguros mediante el apoyo parental y desarrollar habilidades para la vida entre los defensores infantiles [3].

Evaluación y resultados del programa

Para la evaluación, se utilizó un diseño cuasiexperimental con un grupo de intervención y un grupo de control similar (en otro subcondado) de niños y niñas (de entre 10 y 17 años), y cuidadores. El proceso comprendió encuestas estructuradas, entrevistas y grupos de reflexión para recopilar datos de 1232 entrevistados en el inicio y 1230 en el final del estudio [2].

Los hallazgos cuantitativos de la evaluación indican que la intervención produjo lo siguiente:

Un aumento significativo

de la predisposición de niños y niñas a denunciar la violencia.

Más confianza

en las estructuras locales que gestionan los casos de protección infantil.

Aumento del 10%

en el número de niños y niñas que reportan actividades del club relacionadas con la identificación de la violencia.

Aumento del 3%

en la proporción de niños y niñas que reportaron que los clubes participaron en la denuncia de la violencia contra la niñez (no significativo).

Aumento del 14,9%

en el conocimiento de las leyes de protección infantil entre los niños y niñas en el área de intervención.

Aumento del 16%

en el conocimiento de las leyes de protección infantil entre los cuidadores en el área de intervención.

Reducción en las creencias de los niños y niñas

de que las leyes de protección infantil son adecuadas, así como una disminución en la confianza en la aplicación de dichas leyes.

Reducción significativa

de los casos de violencia reportados. Sin embargo, los hallazgos cualitativos sugieren que el aumento en los reportes se debió a una mayor conciencia y confianza en el sistema, más que a un incremento real de los incidentes

*[2]

In addition, qualitative findings suggested:

Mayor colaboración

entre los actores de protección infantil.

Mayor predisposición de niños y niñas

para informar casos de violencia a sus padres y a los comités de protección infantil locales.

Mayor confianza

y uso del mecanismo de derivación de casos de violencia.

Mayor conciencia de las funciones y responsabilidades

dentro de los mecanismos actuales de protección infantil.

Mayor interés

entre los actores para hacer un seguimiento activo de los casos de violencia.

*[2]

La reducción del temor

a la corrupción, el conocimiento de los puntos de servicio locales y la disminución del miedo a represalias tuvieron un impacto positivo en la denuncia de casos

*[2]
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Impacto

Empowering communities case study children's skit

Miembros del Club de Derechos de Niños y Niñas de la escuela primaria de Paibony realizando una representación durante una conversación con niños. Crédito: Africhild Centre

El modelo ECPC muestra que es posible mejorar el conocimiento de niños, niñas y sus familias sobre la violencia, aumentar la disposición a denunciar y generar confianza en los mecanismos de protección infantil mediante la sensibilización comunitaria, la capacitación y la facilitación de mecanismos de protección infantil basados en la comunidad.

Las futuras adaptaciones pueden aportar información adicional sobre el impacto del programa en la denuncia de casos y en garantizar un seguimiento adecuado, incluyendo el acceso a la justicia y a los servicios frente a la violencia sexual contra la infancia, así como el impacto en la sostenibilidad a largo plazo.

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Desafíos y lecciones aprendidas

Desafíos: 

  • En las comunidades sin un comité de protección infantil en funcionamiento, el proyecto debió llevarse a cabo con grupos religiosos o culturales respetados y reconocidos. 
  • La falta de compensación para los trabajadores parasociales desafía la sostenibilidad a largo plazo. 
  • La falta de disponibilidad de recursos básicos, como transporte para garantizar una adecuada gestión de los casos, fuera del apoyo del proyecto, es un obstáculo significativo para el seguimiento de los casos.
  • Los malentendidos sobre el proceso judicial generan mucha confusión, por ejemplo, en torno al regreso de los sospechosos bajo fianza e infunde desconfianza entre la comunidad y los trabajadores parasociales. 
  • La falta de comprensión de los procesos judiciales reduce la confianza en los trabajadores parasociales. Las comunidades sospechan que existe conspiración entre ellos y los agresores sexuales que regresan a la comunidad bajo fianza. 
  • El registro deficiente y los obstáculos logísticos dificultan el seguimiento eficaz de los casos.
  • Los líderes locales se han negado a apoyar o han bloqueado activamente el trabajo de protección infantil debido a la falta de remuneración. 
  • Los cierres de las escuelas como consecuencia del COVID-19 afectaron la funcionalidad de los clubes de niños y niñas, y pueden haber contribuido a que estos tengan menos información, menos participación y una menor percepción del valor de los clubes desde el inicio hasta el final del estudio.
  • Existe una discrepancia entre la protección infantil formal y los enfoques culturales tradicionales de los líderes de las aldeas, que no se centran en el beneficio del niño o de la niña, sino en la reconciliación entre el agresor y el sobreviviente. Por ejemplo, los participantes informaron haberle ocultado información a la policía para evitar que los casos se agraven [1]. 

Lecciones aprendidas: 

  • Fue fundamental realizar un mapeo inicial de los sistemas básicos de protección infantil sobre los cuales desarrollar la intervención.
  • Colocar a los niños y las niñas en el centro de las intervenciones de prevención de la violencia contra la niñez y respuesta a dicha violencia ofrece oportunidades poderosas de conciencia comunitaria, denuncia y derivación de casos.
  • El Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social debe garantizar que los marcos y planes de las políticas contra la violencia destaquen la importancia de la participación infantil en la estrategia, el diseño de programas y la implementación.
  • Centrarse en el desarrollo de la capacidad de los actores establecidos que ya trabajan en la protección infantil, en lugar de enfocarse en introducir un nuevo sistema, permitió su sostenibilidad. La integración de líderes comunitarios (en especial, líderes y ancianos de las tribus) en esta capacitación fue crucial para garantizar una recepción favorable.
  • Las normas y prácticas que afectan negativamente a niños y niñas pueden reformarse mediante el respeto que infunden los líderes de las tribus. La integración cuidadosa de los sistemas de protección infantil formales e informales mejora la eficacia de los mecanismos de protección infantil.
  • Empoderar a niños, niñas y comunidades mediante información no es suficiente; deben implementarse iniciativas para mejorar simultáneamente la prevención de la violencia y la respuesta a ella por parte de la comunidad [2].
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Fuentes y contacto

[1] Ministry of Gender, Labour and Social Development. Violence against Children in Uganda: Findings from a National Survey, 2015. Kampala, Uganda: UNICEF, 2015.

[2] AfriChild Centre & ChildFund International Uganda. (2022). Measuring the Impact and Sustainability of a Community-Based Child Protection Intervention in a Post-Conflict 

[3] The Evaluation Fund. (n.d.). Uganda ECPC. Children as Active Agents in Violence Prevention and Response: Evidence from the Empowering Communities to Protect Children Project 

Agradecemos especialmente a Timothy Opobo y Clare Bangirana de AfriChild Centre por apoyar el desarrollo de este estudio de caso.

Aquellas personas interesadas en obtener más información próximamente recibirán datos de contacto.

Última actualización: 09 de marzo de 2026